Blogger Andrés Camacho

Bogotá, cronica de un saqueo

 

Son las 10 pm del Domingo 22 de Mayo, Bogotá Colombia, una suave pero mortal neblina, delgada y helada baja poco a poco hasta tocar las aceras de la ciudad, en un andén recostada contra un bolardo se encuentra una abuela, calculo que tiene unos 65 años, su cabeza descansa protegida por lo que parece ser un pequeño cojín, en su boca un pito, en intervalos de segundo sale un pequeño sonido el cual se une a un concierto de vuvuselas, en sus ojos la tristeza y en su pecho una tormenta de dignidad,

alrededor cientos de personas gritando y saltando con las ultimas energías del día, adentro los concejales definiendo el futuro de sus vidas y de la ciudad, la imagen me estremece y se une a la de una niña que dos días atrás con uniforme de colegio exhibía un aviso que rezaba: “Peñalosa porque no vende a su abuela”, en un instante recuerdo también a ese joven, unos 23 años calculo yo, mochila de Colombia megáfono en mano gritando: quien es usted, soy estudiante!, sacudo mi cabeza y retorno a la realidad, entre chaquetas azules se lee ETB, es el tercer día de protesta frente al concejo de Bogotá y en minutos la sesión de la comisión del Plan de Desarrollo terminará.

Las imágenes son tan duras que no soporto y me voy. En las últimas semanas jóvenes, adolecentes, adultos, amas de casa, gente mayor ha desfilado por uno y otro lugar de Bogotá, solicitan respeto y protección de lo público, entre arengas los sindicalistas explican a todo pulmón porque está en curso un robo para la ciudad, gente de los barrios y las organizaciones sociales se mira buscando creatividad y pensando que otra cosa se puede hacer, resguardados por vallas de contención, tanquetas, escoltas y camionetas, los concejales toman posición y las cuentas empiezan a aparecer, pese a las esperanzas lo peor  empieza a ocurrir, son mayoría y la piensan ejercer. Ya es lunes y durante todo el día la gente no ha parado de gritar, artículo por artículo, mico tras mico empiezan a aprobar, es así como de un plumazo dan viabilidad para privatizar, en la calle llueve y entre sombrillas, ruanas, impermeables y plásticos las lágrimas también empiezan a aparecer, adentro entusiasmados entre sus perfumadas camisas hacen cuentas de ganancias y negocios por venir. Bogotá es saqueada y vulnerada pero lo peor aún está por ocurrir.

La salud saqueada, el transporte saqueado, la educación saqueada, la ETB saqueada, más de 15.000 despidos, trabajadores informales perseguidos, hasta la naturaleza es perseguida, Bogotá está siendo saqueada y uno se pregunta ¿en qué momento llegamos a todo esto?,

fue unos meses atrás en una campaña mezquina, con unos medios de comunicación parcializados, unos anuncios y una imagen construida sobre mentiras y falsos títulos, flujo de dinero y campañas multimillonarias aseguraron el concejo y la alcaldía, “recuperaron” Bogotá y está ya no será la misma, la ciudadanía paso una factura a la izquierda pero el costo real lo termino asumiendo toda la ciudad. Los bogotanos tendrán que sacar de sus bolsillos para pagar mega obras que por supuesto estarán en manos de los amigos contratistas del alcalde, ahora los bogotanos tendrán que pagar peajes para transitar por la ciudad, ahora los bogotanos deberán pagar una tarifa adicional para usar sus vehículos en pico y placa, ahora los hospitales de la red pública serán reducidos, ahora aumentarán colegios en concesión y la gente sin nada, sin trabajo ni oportunidad ni siquiera en la calle podrá trabajar. 

No basta con lamentarse, gobiernan las elites y a menos que hagamos algo esto no va a parar, llega la media noche y empiezan a votar, bancadas de verdes, liberales, cambio radical y uribistas aprueban el plan para privatizar, desconcierto y lágrimas se confunden con la lluvia, desconsuelo, frio y desesperación, en los rostros de trabajadores y ciudadanos se ve la rabia y las ganas de avanzar, aquí algo debe comenzar, la indignación brota por los poros de la gente, han pasado semanas enteras de movilización y la organización se hace necesidad, aún cargamos el peso de la traición por lo que debemos depurar, la gente espera que nos pongamos al frente y volvamos a dar lecciones de honestidad.

Una paradoja se cierne en Bogotá, la Paz que se avizora en una ciudad privatizada y excluyente, así que no queda otro camino que reconstruir la esperanza, tejer la unidad y volver a la izquierda nuevamente algo ejemplar, han puesto precio a todo pero hay algo que no pueden comprar, la dignidad. Nuevas generaciones crecerán en una ciudad por conquistar y nuevos aires de victoria tendremos que encontrar, reconstruir la esperanza, defender Bogotá y organizar el Paro Distrital.

 

 

@andrescamachomp 


Máster en Energías Renovables, Ingeniero y Licenciado en Física. Fue Secretario General de la Federación de Estudiantes Universitarios -FEU- y es vocero de la Marcha Patriótica Bogotá. 

Regionales

El Catatumbo: la región que el país recordó que existía

 

Las comunidades del Catatumbo, en el departamento de Norte de Santander, reclaman presencia del Estado y no lo contrario. También piden que no se estigmatice su tierra

“No somos un hoyo negro ni una república independiente”, dicen las comunidades del Catatumbo a través de la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina. Hoy todo un país pone sus miradas en una región olvidada por el estado por cuenta de la extraña desaparición de la periodista Salud Hernández

Ante el incidente, predominan los señalamientos sobre esta región, señalada como una “república independiente” donde no se permite la presencia de las autoridades, cuando lo que se pide es justamente la presencia del Estado colombiano.

Si bien en la región hacen presencia algunos frentes guerrilleros y grupos paramilitares, el Catatumbo es habitado por comunidades agrarias que claman inversión social y paz para su tierra. En particular, el campesinado organizado pide al gobierno nacional el reconocimiento de una zona de reserva campesina, figura consagrada en la ley colombiana cuyo trámite ya se surtió ante las autoridades respectivas.

Así es el Catatumbo

La región del Catatumbo está ubicada en el departamento de Norte de Santander y comprende el territorio de nueve municipios: Convención, El Carmen, El Tarra, Hacarí, La Playa, Ocaña, San Calixto, Teorama y Tibú. La población estimada de la región, es de unos 212.000 habitantes.

El Catatumbo hace referencia a la cuenca del río del mismo nombre, que nace en la cordillera oriental y desemboca en el lago de Maracaibo, en territorio de Venezuela, país con el que comparte una amplia zona de frontera.

Se caracteriza por poseer una gran variedad climática y por sus riquezas en recursos como el petróleo, el carbón y el uranio. Además existen cultivos como cacao, maíz, fríjol, plátano y yuca, entre otros, así como explotación ganadera y piscícola. También hay presencia de cultivos de coca, en especial en zonas marginales, y recientemente, considerables extensiones cultivadas con palma aceitera.

El conflicto

Desde la década de 1970 las organizaciones insurgentes han hecho presencia en la región. Primero el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que por varios años fue el grupo guerrillero predominante. También operan las FARC y un reducto del EPL.

Pero el principal azote de la violencia  que ha vivido la región fue a partir de la llegada de los paramilitares, ocurrida desde 1999. En esa fecha, tropas del Bloque Norte de las AUC, bajo el mando de Salvatore Mancuso, incursionaron en la zona, especialmente en el municipio de Tibú y en el corregimiento de La Gabarra de la misma localidad, donde cometieron varias masacres y asesinatos selectivos.

La estructura paramilitar que actuó desde entonces se conoció como “Bloque Catatumbo”, que operó entre 1999 y diciembre del 2004, cuando se desmovilizó con 1.425 combatientes.

La tasa de homicidios en la región empezó a incrementarse desde 1998, pasando de 68 a 195 en dos años, triplicando la tasa nacional y alcanzando un tope de 236 en el 2002, según datos procesados por el Observatorio del Programa Presidencial de Derechos Humanos.

En los cinco años que operó el Bloque Catatumbo se registraron aproximadamente 5.000 homicidios en la región, unos 200 casos de desaparición forzada, y entre 60.000 y 100.000 desplazamientos forzados, según datos de organizaciones no gubernamentales, asociaciones de víctimas y entidades oficiales.

Uno de los mayores victimarios fue Armando Alberto Pérez Betancourt, alias “Camilo”, segundo hombre al mando del Bloque Catatumbo después de Mancuso, al que se le adjudicaron 5.200 homicidios en el departamento.

En esos años, Norte de Santander fue uno de las zonas del país más afectadas por la acción paramilitar. Las comunidades rurales fueron desarticuladas, líderes políticos y sociales fueron asesinados y el movimiento social gravemente afectado.

Entre las víctimas se destacan Tirso Vélez, exalcalde de Tibú y candidato del Polo Democrático a la Gobernación departamental, y el defensor regional del Pueblo, Ángel Iván Villamizar Luciani.

La actividad paramilitar en la región tuvo objetivos como exterminar al movimiento social y a la oposición política; Expropiar al campesinado de las tierras; Asegurar la inversión de megaproyectos viales e inversiones petroleras, mineras y agroindustriales; y controlar los negocios ilícitos en el área de frontera, en particular los cultivos de coca.

Hasta enero del 2013, ante la Unidad de Restitución de Tierras habían sido presentadas 1.654 solicitudes de reclamación por 89.000 hectáreas despojadas en Norte de Santander (aunque la cifra de tierras usurpadas por el paramilitarismo podría ser mucho mayor). Sin embargo, el Bloque Catatumbo apenas entregó 17.000 hectáreas para reparar a las víctimas.

Un informe de la revista Cambio reportó que unas 6.500 hectáreas destinadas actualmente al cultivo de palma aceitera estaban ligadas a “un cruento proceso de ‘expropiación’ aplicado allí por grupos paramilitares”.

Según versiones surgidas luego de la desmovilización de las AUC, el paramilitarismo contó con el apoyo de algunos sectores políticos locales, que a su vez se beneficiaron del mismo.

En particular fueron involucrados los congresistas Carlos Barriga, Jorge García Herreros, Eduardo Benítez, Carlos Augusto Celis y Manuel Guillermo Mora, y el exalcalde de Cúcuta Ramiro Suárez Corzo, nombres incluidos en denuncias de diversos sectores, como la Procuraduría General de la Nación y el entonces congresista Gustavo Petro.

El propio Salvatore Mancuso afirmó que en Norte de Santander invirtió la cifra de mil millones de pesos para mantener una “nómina paralela” de funcionarios a su servicio.

El movimiento social

Desde el año 2005, luego de la desmovilización de los “paras”, algunos líderes agrarios y varias juntas de acción comunal de la región se propusieron la “reconstrucción del tejido social” y conformaron la Asociación Campesina del Catatumbo (Ascamcat). 

Otros continuaron su labor gremial en organizaciones como el Comité de Integración Social del Catatumbo (Cisca) y la Asociación Motilón Barí, que propugnaron por la permanencia de las comunidades campesinas e indígenas en sus tierras.

En un principio hicieron énfasis en la defensa de los derechos humanos y en la protección de las comunidades agrarias, vulnerables a los operativos militares y a los impactos del conflicto armado. Pero también emprendieron iniciativas relacionadas con temas como la sustitución de los cultivos ilícitos de la región, la seguridad alimentaria y la lucha por la tierra.

Zona de reserva campesina: una apuesta de las comunidades

Según Ascamcat, más del 40% de los habitantes de los sectores rurales de la región carecen de título de propiedad, por lo que buscan la estabilización de las familias campesinas en su territorio. En particular, desde el año 2009 propusieron conformar en la región una zona de reserva campesina (ZRC), figura que cobijaría 115.000 hectáreas del sector rural del municipio de Tibú. 

La constitución de la ZRC fue la principal reivindicación de un pliego de exigencias con otras demandas como inversión social y solución concertada a los cultivos ilícitos con las que Ascamcat convocó a un paro regional. Precisamente el paro se desató por la llegada de escuadras de erradicadores de cultivos ilícitos al Catatumbo, pues el campesinado se opone tanto a las fumigaciones de glifosato como a la erradicación forzada, pues frente al tema exigen una salida concertada con alternativas económicas.

La movilización se inició el 11 de junio del 2013 y se prolongó por 52 días con la participación de unas 14.000 personas de varios municipios de la región, según datos de Ascamcat. Esta protesta fue el preámbulo del paro nacional agrario que se desarrolló en agosto de ese año en varias regiones del país y que llevó el problema campesino al primer plano de la agenda nacional.

Ascamcat denunció que en el marco de la movilización, la represión de la fuerza pública causó la muerte de cuatro campesinos (Leonel Jácome, Edinson Franco, Diomar Humberto Angarita y Hermídez Palacios) y dejó decenas de heridos.

El paro regional fue levantado luego de la instalación de una mesa de negociación con autoridades locales y nacionales, conocida como la Mesa de Interlocución y Acuerdo (MIA) en la que se han logrado acuerdos parciales en el tema de inversión social. Sin embargo, otros temas siguen sin arrojar resultados, a casi dos años de negociación.

Frente al tema de la ZRC, el Incoder emitió, en febrero del 2014, un concepto jurídico favorable para su constitución. Sin embargo, la declaratoria oficial por parte del consejo directivo de ésa entidad se mantuvo pendiente.

Al ver que las autoridades no oficializaron la conformación de la ZRC, la asociación anunció la declaración de una “zona de reserva campesina de hecho”. Para el campesinado, la reserva campesina “de hecho” implica que sus pobladores implementarán la figura a la espera de que se formalice jurídicamente por las autoridades, pues ya se surtieron todos los trámites requeridos.

En la región existe ya un territorio colectivo a través del resguardo indígena de la comunidad motilón barí, una zona de amortiguación del Parque Nacional Natural Catatumbo Barí, y una zona de reserva forestal en la Serranía de los Motilones. El área protegida del Parque Natural comprende una extensión de 158.125 hectáreas de los municipios de Convención, El Carmen, El Tarra, Teorama y Tibú.

Dichas figuras han entrado en contradicción con proyectos de explotación del carbón de la región y de implantar cultivos de palma aceitera a gran escala. Actualmente, Ascamcat y las autoridades prosiguen la negociación en la Mesa de Interlocución y Acuerdo, aunque sin avances sustanciales.

Hoy que el país pone sus miradas sobre su región, las comunidades del Catatumbo reiteran su pedido a que el Estado haga presencia allí mediante la inversión social, programas de sustitución concertada y reconocimiento a la ZRC.

 

 

Oficina de Prensa Marcha Patriótica

 

Víctimas

Movilización de la unidad de víctimas por la paz y la reconciliación

 

Líderes y lideresas, integrantes de organizaciones de víctimas del desplazamiento forzado, y de otros hechos victimizantes, provenientes de  las diferentes regiones del país, se dieron cita en la mañana del martes 24 de mayo frente al Planetario de Bogotá, en donde se leyó el Pacto de la Unidad de Víctimas por la Paz y  la Reconciliación para después dar inicio a la marcha de rostros  indignados que culminó en la Plaza de Bolívar.
 

Cansados  de ver sus territorios sumidos en el olvido por parte del Estado, hartos de la guerra y de la falta de oportunidades, exigieron la Paz como derecho constitucional.
El dolor de volver a vivir lo vivido, no queremos volver a sentirlo, ni traerlo al presente, por que a nadie le importa nuestro olvido”, se  leía en  una de las tantas pancartas que habían realizado el día anterior durante las mesas de trabajo, en donde se debatió  la construcción de los documentos  de lo que sería el pacto.
Somos personas que merecemos respeto, víctimas de una guerra en la que perdimos los derechos”.  Sus voces se unieron, gritaron reclamando los derechos que garantizan una vida digna. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Oficina Prensa Marcha Patriótica 

 

 

 

Mujeres

Trenzando sueños

 

Mujeres provenientes de diferentes partes del país se reunieron en el Encuentro Nacional de Mujeres Negras el 5,6 y 7 de  mayo en Cali, Valle del Cauca. Nosotros estuvimos ahí, preguntando el sueño de cada una de las participantes.

 



-“Sueño con que tengamos la capacidad de resolver los conflictos sin violencia, ver a Colombia como un país donde puedan converger las diferencias”.-
                                                                                                    Sandra Gonzáles
                                                                                                                      Bogotá

 

-“Sueño con comunidades que puedan vivir y desarrollarse libremente, gozando de sus territorios. Que se conozcan, respeten y valoren las practicas y tradiciones ancestrales y que exista la justicia social”.-

                                                                                                         Kenny Riascos
                                                                                                         Buenaventura

 


-“Sueño con oportunidades para todos, sin discriminación y con las mujeres afro en el poder”.-

                                                                                               Ludi Viviana Zapata 

Putumayo


                                                                                                               

-“Sueño con un territorio donde podamos vivir libremente, donde existan fuentes de trabajo. Sueño con poder disfrutar el paraíso en el que vivo”.-

                                                                                                        Solany Loango
                                                                                                     Timbiquí, Cauca

 

 

-“Sueño con una paz en donde todos estemos integrados en pro de los más marginados”.-

                                                                                                    Rudy Güisamano
                                                                                                     Tumaco, Nariño

 

-“Sueño con una vida diferente”.-

                                                                                                  Francia Bermúdez
                                                                                                             Uribe, Meta

 

 

-“Sueño con igualdad de derechos y de condiciones”.-

                                                                                                      Oliva Landazuri
                                                                                           Magüi, Payan, Nariño

 

-“Sueño con que respetemos a los demás y a nosotros mismos”.-

                                                                                                     Steffany Ospino
                                                                                              Norte de Santander

 

-“Sueño con el fin de nuestros problemas, de nuestros conflictos”.-

                                                                                               Diana Marely Huila
                                                                       Santa Bárbara, Iscuande, Nariño

 

-“Sueño con Justicia social, igualdad y equidad de género, sueño con que se respete la diversidad”.-

                                                                                             Linda Sofía Baquero
                                                                       Valledupar, residente en Bogotá


 

 

                                                                                                     -“Sueño con  ser sanadora de mentes y corazones”.-

    Patricia Vidal
                                                                                                                     Bogotá

 

Oficina de Prensa Marcha Patriótica

Advertisement
SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN DE NOTICIAS

Encuentra aquí nuestra posición respecto al tema de la Paz en Colombia.

Encuentra aquí nuestra posición respecto al tema de la vivienda en Colombia.

 

 

 

Encuentra aquí nuestra posición respecto al tema de la vivienda en Colombia.

Encuentra aquí nuestra posición respecto al tema de la Economía en Colombia.

Encuentra aquí nuestra posición respecto al tema de la vivienda en Colombia.

Encuentra aquí nuestra posición respecto al campesinado en Colombia.