La incomoda visita de las FARC-EP a La Guajira

Blogger Aiden Salgado
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Por primera vez la  firma de un acuerdo de paz con la guerrilla de la FARC-EP se encuentra tan cerca, lo que hace que cada día nuestro país crea más en los acuerdo que se discuten en La Habana, fue eso lo que la delegación de las FARC, expuso  en el corregimiento de Conejo Municipio de Fonseca en la Guajira, en cabeza del jefe de negociación de esa guerrilla, Iván Márquez, de Joaquín Gómez oriundo de esa región junto a Jesús Santrich y Rodrigo Granda.  La visita fue acompañada por guerrilleros junto a la comunidad de ese lugar ademas de otros lugares equidistantes del departamento.

Por qué se enojó el Gobierno

En estos momento con el avance de los acuerdo es natural que las partes, si están interesadas en los acuerdos y no en hacer trampas, deban desplegar intensas jornadas a la sociedad colombiana para informarles sobre los acuerdos; y así aclararle a las comunidades un sin número de dudas, pero con la actitud bravucona del Gobierno y la clase dirigente del país por el acto de pedagogía de paz de ayer, deberían colocarse los zapatos y salir a dar a conocer los avances que llevan en la mesa de negociación.

Hoy debe ser responsabilidad de las partes salir a dar información de diferentes formas sobre el estado y el desarrollo de los acuerdo, también deben ser los medios de comunicación, los políticos,  la académia y la comunidad en general. El gobierno en cabeza de Humberto de la Calle, después de cada ciclo de negociación, debería salir al mayor número de lugares a difundir lo que sucede en la mesa y no con esos ruidos de bambalinas, como lo están haciendo los medios de comunicación.

El enojo del Gobierno no es por las armas, es natural que las FARC-EP continua con las armas en diferentes lugares del país donde tiene presencia político-militar. Lo que se conoce como procelitismo armado, es lo que busca dejar atrás la mesa de La Habana, realmente lo que nos tendría que indignar es como en estos lugares los niños se mueren de hambre, secan los ríos los empresarios, existe un alto analfabetismo, desaparecen los recursos de una de las minas de carbón más grande del mundo. Es allí, donde estuvo la insurgencia dialogando con la comunidad sobre los acuerdo de la Habana y también sobre los problemas de esa comunidad y sus causas, y  más importante aún, planteando propuestas de fondo de cómo se beneficiarían de la paz y afrontarían los problemas que hoy los tiene sumergido como comunidad.

Los resultado de esa visita

En las quejas de los políticos y  los medios no he podido observar una mínima afectación de la comunidad de Conejo y los asistentes, lo que se mira es un acto de alegría con la comunidad, al grado que los asistentes plantearon preguntas a la delegación de paz, como el de las comunidades indígenas de esa zona por participar de la mesa, así como de las comunidades negras presente, quienes tienen un clamor por hacer parte de la construcción del país que se discute en la Habana.  Es esto lo deben evaluar los medios y los políticos del país y no  enfrascarse en la simple discusión de las armas de los insurgentes.

Para el futuro

Estas decisiones y actividades no pueden atraer el interés de la comunidad nacional de una forma tan banal, si la queja es por las armas, debemos preguntarnos; ¿como podrían los insurgentes hacer ese trabajo en esas zonas sin arma?, ¿quien les garantiza la vida?, lo que se debe es corregir para avanzar  en esta realidad.

Para avanzar necesitamos que el gobierno como la guerrilla acuerden un mecanismo para dar a conocer los temas y discuciones de la mesa, no cuando se firme el fin del conflicto sino en el marco de la discusión de los acuerdo más allá de los simples foros donde asiste una elite.

Gobierno y guerrilla deben hacer pedagógia por todo el país, y no exclusivamente en los  campamentos guerrilleros como se está dando actualmente.  Y este debe ser un acuerdo que involucre no solo a los miembro de la mesa sino a todas las comunidades, tambien deben aportar a la pedagogia de paz; los noticieros con franjas diarias, las universidades y colegios, los sindicatos, y a su vez los gremios de todo el país deben colocarse la camiseta por la paz.

Finalizaría diciendo que como fue hoy el pueblo de Conejo en cercania a la Serranía del Perijá, mañana deben ser en todos los lugares del país los que deben saber y conocer qué es lo que se está discutiendo en La Habana y saber cómo se beneficiarian como comunidad. Esto terminaría con las especulaciones de los enemigos de la paz que tienen tanto espacio en los medios, y de forma específica a un sector de las comunidades  negras que tienen tanto miedo de perder los derechos que hasta hoy han ganado como la ley 70, que no ha logrado generar la felicidad que de ella se esperaba.

En este evento los negociadores de la insurgencia expusieron el estado de los acuerdos que antes que afectar el derecho de las comunidades lo que hace es en términos de progresividad, avanzar en más beneficio. Igualmente, los miembros de la insurgencia se llevan  la propuesta del interés de las comunidades indígenas y afros de ser parte de la mesa mediante una sub comisión donde coinciden todos los sectores del pueblo afrocolombiano, negro palenquero y raizal, así como indígena. 

La enseñanza es seguir haciendo pedagogía sobre los acuerdos, no unilateralmente sino por todas las partes involucradas. Ayer debió estar el gobierno haciendo pedagogía, sino en Conejo en otro lugar, hay que buscar garantías de seguridad para la población y la insurgencia, tarea de la mesa.

                                                                                                                           Desde el Palenque un Cimarrón todavía.

 

Por­: Aiden Salgado  Cassiani                                                                                                              

Palenquero,  Miembro  del  CONAFRO-MARCHA PATRIOTICA,  del  CEUNA -  Activista.

 

 

 

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