Callaron la vida de un necio

Blogger Aiden Salgado
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A 14 años del vil asesinato de Reinaldo Serna López, seguimos clamando por justicia, verdad y reparación para él y todas las víctimas de la Universidad del Atlántico

Por Aiden Salgado  Cassiani*

El 9 de noviembre de 2002, en la ciudad de Barranquilla, acallaron la vida de Reinaldo Serna López, con una familia de tres hijos y una esposa. Fue un hombre que nos enseñó a luchar por la justicia social, por nuestros sueños. Nunca se cansó de trabajar por los desposeídos, denunciando la corrupción, el paramilitarismo, el clientelismo y otros males de la administración de la Universidad del Atlántico desde mediados del 90 hasta el día de su muerte.

Era diciembre de 1997 cuando una camada de muchachos y muchachas como Angélica Nova,  Adolfo Altamar (Q.E.P.D),  Belkys Barrio, Darío Vásquez, Diana Cabarca, Gustavo Gallardo, Yuli Enriquez, Karen  Tapias, Lizneide Campos, entre otros, y que hacían parte del más del centenar de bachilleres que con buenas notas de ICFES y con el derecho a ingresar a la Universidad Publica acudimos al llamado de la organización estudiantil Alma mater. Empezamos a asistir a las convocatorias que le hicieran a los estudiantes que se habían ganado ese derecho y no habían sido admitidos a la Universidad del Atlántico. En ese momento a esa universidad no sólo ingresaban los que tenía derechos académicos ganados sino los ahijados y recomendados por políticos tradicionales de la región y los que tenían para comprar los cupos. Eso en detrimento de un buen número de estudiantes, como nosotros, que contábamos con los méritos académicos, más no con la palanca o el dinero para para pagar el cupo.  En el marco de ese ejercicio fue que vi por primera vez a Serna López.  

Después de cuatro meses de ir a clase como “asistente” (quien va a clase sin tener el cupo con el derecho de tenerlo), es que logramos oficializar nuestro ingreso a la universidad. Siendo estudiante de contaduría pública, me vinculo a Alma mater, como el buen número de compañeros que mencioné y otros más; y es donde realmente conozco a Reinaldo, quien tenía dos hijos en ese entonces, era estudiante derecho, de familia humilde, vivía en un barrio popular de Barranquilla: rebolo, su segunda o primera casa fue la Universidad del Atlántico, que defendió a diario hasta ofrendar su vida por ella. 

Por esa defensa fue encarcelado el 9 de febrero del 2000 por seis meses, acusado de ser guerrillero y de propiciar una manifestación con su incansable compañero de lucha, también fundador de Alma mater, Humberto Contreras Sereno, quien estuvo encarcelado y también fue asesinado por las balas paramilitares en contubernio con la administración de la universidad de aquel entonces.

La explosión del 4 de febrero del 2000 en la sede de Alma mater al interior de la Universidad del Atlántico sede centro todavía sigue sin esclarecer. A pesar de que no  investigaron, las autoridades militares del departamento del Atlántico señalaron que los estudiantes manipulaban material explosivo. Este hecho nos dejó el saldo de dos miembros de Alma mater asesinados: José Luis Martínez Castro y Adolfo Altamar Lara. De allí en adelante hubo encarcelamientos, amenazas, persecución, desplazamiento, exilio y asesinato contra el resto de miembros de la organización.

Reinaldo, después que salió de la cárcel, se desplazó a Bogotá por las múltiples amenazas que recibió. De Bogotá se tuvo que exiliar a Chile, exilio que nunca pudo sobrellevar. En razón de ello se regresa a graduarse y continuar su defensa de la universidad y a trabajar por el derecho de los vendedores ambulantes, y es allí donde las balas asesinas logran terminar con la vida de ese necio.

De Reinaldo podemos decir que fue quien colocó una tutela para la realización de un trasplante de corazón a una joven amiga hija de palenqueros de muy bajos recursos económicos. Fue el que instalo más de 50 denuncias de corrupción en la universidad, fue quien coordinó la propuesta de constituyente universitaria que realizó Alma mater para democratizar la universidad. Fue el coordinador de la revista “Picota pública”, órgano de difusión de denuncia de Alma mater. Y el autor de otro sinnúmero de acciones en defensa de la universidad y de los derechos humanos, como la introducción del paramilitarismo en la universidad, en contubernio con el DAS y la administración de la universidad.

También fue quien nos guió a luchar por un país más justo, de él aprendimos a vivir sin tener precio y a escucha canciones como “Mujeres divinas”, de Vicente Fernández, y “El necio” de Silvio Rodríguez. Pero fue él, también, el que me dijo una vez “si me matan es el rector de la universidad en acuerdo con el DAS, y este escolta que me pusieron antes que cuidarme me está es haciendo seguimiento”.

A Reinaldo Serna López miles de profesionales de la Universidad del Atlántico hoy le debemos que pudimos ingresar a la mejor universidad del Caribe en ese momento. Hoy a 14 años de su vil asesinato seguimos clamando por justicia, verdad y reparación para Reinaldo y las víctimas de la Universidad del Atlántico, y en especial las victimas de Alma mater y sus familiares, quienes decimos que los responsables intelectuales siguen en la calle como si nada. Verdad, justicia y reparación. 

¡Por nuestros muertos ni un minuto de silencio, toda una vida de lucha y combate! ¡Compañeros Reinaldo Serna, José Luis Martínez, Adolfo Altamar, Humberto Contreras: presentes, presentes, presentes!

Reinaldo Serna López fue ese necio que vivió sin tener precio. Hoy seguimos tu ejemplo. 

 

Desde el palenque un cimarrón todavía.

*Palenquero, activista. Miembro de la Coordinación Étnica Nacional de Paz-CENPAZ, de CONAFRO- MARCHA PATRIOTICA, y del  CEUNA.

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