Dos hechos de suma importancia para la paz y la reconciliación

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La construcción del nuevo partido de las FARC y la visita del papa deben ser el inicio de un nuevo ciclo de relacionamiento de la sociedad colombiana

 

Por: Aiden Salgado Cassiani*

En Colombia, en los meses de agosto y septiembre ocurrieron dos hechos de suma importancia para la paz y la reconciliación, que fueron reseñados en los principales medios de comunicación de orden nacional e internacional, como fueron el Congreso Constitutivo de las FARC-EP, para convertirse en Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, y la visita del papa Francisco a territorio nacional.

El primero de los hechos, ocurrido entre el 28 de agosto y el 1 de septiembre, fue la constitución del partido político de lo que fue una guerrilla, ahora fuerza política legal, como reza en los acuerdos suscritos entre esta insurgencia y el gobierno nacional.

Con este paso se sellan más de 50 años de confrontación armada, el conflicto armado más viejo del hemisferio occidental. Fue más de medio siglo de guerra que nos dejó mucho sufrimiento, muchas víctimas, muchos jóvenes y comunidades sacrificadas. También nos dejó una historia de enseñanza como seres humanos que tenemos un grado de responsabilidad en hacer uso de una herramienta que como seres humanos somos los únicos que la tenemos, como es el don del habla, que aquí se traduce en el don de dialogar.

A parte de lo dicho en el párrafo anterior, el hecho de un nuevo partido revolucionario en la esfera de lo público, nos debe llevar a comprender otras dinámicas de la forma como se viene haciendo la política. Hoy, la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común se convierte en un partido al cual el Estado colombiano debe garantizarle las condiciones reales para desarrollarse como tal, sin que regrese el fantasma de lo que fue la Unión Patriótica (UP), o lo que sucedido con líderes y miembros de otras guerrillas desmovilizadas, como el M-19. 

La sociedad colombiana y la comunidad internacional deben estar prestas a rechazar cualquier acto, sea violento o de exclusión, discriminación o de negación, contra los miembros de este nuevo partido. La sociedad debe de rechazar con toda contundencia cualquier llamamiento de desconocimiento o afectación a sus miembros.

Los integrantes de este partido tienen la responsabilidad de hacerlo un partido lo más incluyente posible, donde quepan todas las demandas de los pies descalzos (que no son los de Shakira), los condenados de la tierra, esos que están desencantado de la política. Este partido no puede ser sólo un partido de los miembros de la exguerrilla. Debe ser el partido, como su nombre lo indica, de la gente del común. Por ello no puede repetir las prácticas de corrupción y clientelismo que pululan en el escenario político de nuestra amada Colombia, que cada día se desangra más por los hechos de corrupción. Y esto debe tenerlo bien claro la dirigencia del partido: necesitamos un partido de gente del común real, con prácticas reales de un verdadero revolucionario.

Francisco en Colombia

El hecho de la llegada del papa a nuestro territorio, del 6 al 11 de septiembre, es producto de los acuerdos de paz de La Habana, que como cosa curiosa, las cabecillas de la oposición que los niega salieron a recibir sus bendiciones. Las bendiciones del papa que vino a bendecir esos mismos acuerdos que quieren volver trizas. Pero como mandado por el señor, fueron ignorados por su santidad, como nosotros deberíamos de ignorar y colocar en el lugar que deben estar estos delincuentes y corruptos que tanto daño le han hecho a nuestra amada Colombia.

Las palabras de su santidad Jorge Mario Bergoglio, el papa Francisco, estuvieron cargadas de esperanza, de alegría, de regocijo, y siempre tuvieron como fin generar caminos de reconciliación y paz. Pero diciendo la verdad, cosa que ojalá y sean escuchadas y tenidas en cuenta por todos los católicos y no católicos, porque ese mensaje de “no se puede servir a dios y al dinero”, debe ser real. Porque tras de la sotana, mucha de la burguesía colombiana ha amasado fortuna y después llega los domingos a las iglesias. 

O el clamor por que la juventud no se deje quitar su futuro, que luche por él, debe hacerse presente en todos los jóvenes sin distinción alguna. Cada joven debe ser labrador de su futuro, no un futuro hipotecado a los intereses económicos, como le está sucediendo a la juventud colombiana, donde su futuro está decidido por los políticos de turno, un futuro muy mal decidido, sin salud ni educación, principalmente para los jóvenes de clase baja. 

Por último, los dos hechos de suma importancia para la paz y la reconciliación, la construcción del nuevo partido de las FARC y la venida del papa, deben ser el inicio de un nuevo ciclo de relacionamiento de la sociedad colombiana, que tiene en los acuerdos de La Habana una llave para abrir los caminos de esperanza y amor para que con su implementación caminemos hacia una nueva Colombia llena de esperanza, de alegría, de paz y de amor.

Desde Palenque de Sam Basilio, un cimarrón todavía.

* Palenquero, miembro de Conafro, del Ceuna y de Cenpaz. Kombilesa. Activista. Correo: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it..

 

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