Bolívar es pensamiento vivo

Análisis
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(A 234 AÑOS DE SU NATALICIO)

Por Edwin García*

No podíamos dejar pasar este 24 de julio sin escribir unas cuantas líneas para conmemorar el natalicio del americano más grande de todos los tiempos, Simón Bolívar. La intención es aprovechar esta sentida fecha para proponer, una vez más, reflexiones que pudiesen aplicarse a este momento histórico.    

La grandeza de El Libertador se deriva de su obra inconmensurable: liberar vastos territorios de las cadenas imperiales, ignominiosas del género humano, y dejar sentadas las bases de un rico ideario original que mantiene plena vigencia. Su obra libertadora entrelaza la práctica militar y política, como partes integrales de una concepción pulida en el hacer permanente.

Fue un revolucionario en todo lo que hizo. Su espada guerrillera, su verbo ardiente y su pluma conmovedora, no copiaron esquemas foráneos. Es El Libertador porque es un creador, su carácter jamás pudo limitarse a tradiciones calcadas ni concepciones admitidas ciegamente.

La forma como desarrolló la guerra no se atuvo a los cánones de las academias militares ni a la usanza de la época, por eso pudo derrotar a un enemigo superior en número y armamento. La manera de organizar la administración pública y de justicia en los territorios que iba liberando su espada incansable, no obedeció a dictámenes preconcebidos por falsos modelos de “repúblicas” que paradójicamente convivían con la esclavitud, la monarquía o la guillotina. Copiar fue el hábito de los criollos “revolucionarios” de aquella época, muchos de los cuales pisaron el campo de batalla junto a él. En cambio, Bolívar tuvo claro que la exuberancia de nuestros paisajes, la riqueza racial y cultural de nuestras gentes no admitían la extrapolación de experiencias de otras latitudes. 

La autoctonía y originalidad del pensamiento bolivariano es una de las mayores y mejores enseñanzas para la posteridad. Esta tiene plena vigencia para el momento actual, como quiera que debemos formular concepciones propias (teórico-organizativas) que se atengan a la realidad, a la idiosincrasia de nuestro pueblo y al carácter de nuestra sociedad, aunque admitamos para esa formulación elementos de lo más avanzado del pensamiento mundial: “injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas”, enseñó Martí.

Al lado de su pensamiento propio, encontramos otra enseñanza para este momento: la unidad de los patriotas, demócratas y revolucionarios es la solución para nuestros males. Por eso, cuando vio la necesidad de deponer su mando ante Mariño, con el fin de conservar la unidad de los ejércitos patriotas que operaban en occidente y oriente, y preservar la salud de la Patria, no vaciló en ponerse a las órdenes de aquel. Igualmente, cuando tuvo que mostrarse implacable contra Piar, aquel caudillo de talento, pero díscolo, que pretendía introducir rivalidades entre los patriotas fundadas en los tonos de piel, El Libertador no dudó en aplicar contra este la justicia revolucionaria, anteponiendo el bien supremo de la unidad a cualquier otra consideración. “Unidad, unidad, unidad, debe ser nuestra divisa”, señaló desde la Angostura del Orinoco para mostrar el camino que aún hoy no encontramos, porque los egos imperan en los corazones de ciertos dirigentes.

¿Cuánta fuerza para encarar a los adversarios perdemos en disputas internas, tan nimias como vergonzosas? ¿Por qué no deponer el falso orgullo y sobre poner la salud de la Patria a toda pretensión menor? ¿Habrá mayor gloria que la humildad de quien sirve a su pueblo sin el despreciable interés de ostentar el poder? En Bolívar, su ejemplo, su obra y su pensamiento vivo, encontramos la respuesta, por eso la vigencia de su pensamiento se incrementa cuando los hombres y mujeres degradan su proceder con ánimos mezquinos; por eso la dimensión del Sol de América se agiganta cuando aquellos que pueden hacer bien a su Patria, no superan los estrechos límites de sus corazones miserables.

 

*Integrante de la Junta Patriótica Nacional del Movimiento Político y Social Marcha Patriótica.

 

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