El golpismo se abre paso en Brasil, su pueblo llama a la lucha

Internacional
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Un golpe de Estado parlamentario contra Dilma Rouseff se encuentra en su fase final. El movimiento popular convoca a defender la democracia

La democracia brasilera se encuentra amenazada luego de que en el Parlamento de ese país prosperara una iniciativa para adelantar un “juicio político” contra la presidente Dilma Rouseff.

La maniobra (conocida como “impeachment” en el derecho anglosajón), es en realidad un golpe de estado parlamentario que busca derrocar el gobierno del Partido de los Trabajadores (PT). También desprestigiar sus importantes logros sociales y reposicionar en el poder a la derecha de la mayor nación suramericana.

La iniciativa se basa en supuestas irregularidades fiscales de la mandataria, y tiene origen en un plan orquestado por la derecha brasilera, congresistas y buena parte de los medios de comunicación del país.

Este “juicio político” equivale a un intento desestabilizador de la democracia brasilera, equiparable a los golpes de estado que se fraguaron en años recientes en Honduras y Paraguay contra otros mandatarios progresistas.

Así lo ha percibido el pueblo brasilero, que se ha movilizado en las calles para rechazar este intento de derrocamiento de la presidente Rousseff. La iniciativa parlamentaria también ha sido cuestionada por varias naciones del mundo e instancias multilaterales como la Unasur.

Un juicio ilegítimo

A Dilma se le señala de haber cometido una “pedalada fiscal”, es decir, usar créditos suplementarios para cubrir el presupuesto público, práctica que todos los gobiernos de Brasil han utilizado desde 1985.

Sin embargo, los medios de comunicación han posicionado la versión de que se trata de un caso de corrupción para legitimar la intentona golpista y desacreditar al PT.

La fórmula ha sido liderada por Eduardo Cuhna, sobre quien pesa una acusación por el desvío de 5 millones de dólares por el cual no ha sido juzgado. Además, Cuhna es señalado de lavar dinero en cuentas suizas.

Por otra parte, 36 de los 38 diputados de la comisión especial que aprobó la propuesta de juicio político están investigados por corrupción.

¿Qué viene ahora?

El senado brasilero, con 81 miembros, definirá si acepta la fórmula de juicio contra Rousseff. Para esto se necesita mayoría simple (41 votos). 

En caso de aprobarse, la presidente Dilma tendría que separarse del cargo de manera provisional por seis meses, y asumiría el vicepresidente Michel Temer, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño, que rompió su alianza con el PT.

Sin embargo, contra Temer avanza otro proceso de juicio político, que si prospera, llevaría al presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, a asumir el poder para que convoque a elecciones extraordinarias.

Pero la mandataria legítima de Brasil es Rousseff, que en octubre del 2014 recibió más de 54 millones de votos para que continuara en la presidencia en un segundo periodo.

El PT completa ya 13 años de gobierno en Brasil, periodo en el cual ese país ha logrado una importante reducción de la pobreza y el avance en destacados programas económicos y sociales.

Pero los partidos conservadores, el empresariado y los grandes medios de comunicación pretenden desmotarlo con este ilegítimo proceso, por lo que el movimiento popular ha convocado a la lucha contra el golpe.

 

Oficina de Prensa Marcha Patriótica

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