Hoy, 9 de abril del año 2015, en medio de esta enorme movilización popular y cultural por la Paz, en nombre de la voluntad mayoritaria del pueblo colombiano, y con la memoria de Gaitán en el corazón,  hacemos la promesa   de no desfallecer un solo día hasta conquistar la paz con justicia social.

Hoy es el día de la  Memoria de las Víctimas. Y a ellas les rendimos el más entrañable homenaje. Es el día que asesinaron a Jorge Eliécer Gaitán y no podemos olvidar que con él cayeron trecientos mil colombianos y colombianas de a pié que soñaron un país democrático e independiente. El Cementerio Central, donde está el Centro de Memoria, fue testigo porque allí fueron llevados en camiones decenas, centenares de muertos. Eran en su mayoría pobres llenos de esperanzas. Desde ese día la guerra, la violencia, la represión y la exclusión social, no cesan.

Han sido muchas las frustraciones, las promesas incumplidas, muchos los muertos, muchos los desplazados, mucho el dolor y el duelo. Y también ha sido mucha la resistencia. Por eso nos merecemos la Paz sin más dilaciones, la paz ahora, la paz con cese bilateral de fuegos, la paz con justicia social, la paz con memoria y cultura, la paz con todos y todas.

Hemos ofrecido nuestro corazón y nuestro pensamiento, nuestra imaginación y nuestro trabajo y nos hemos movilizado por todo el territorio. No estamos hablando solamente de la paz como el cese de las balas, estamos hablando también de erradicar las causas profundas que le dieron origen a la guerra.

Y esas causas todas tienen que ver con la concentración de la riqueza y  de la tierra, con la imposibilidad de ser oposición y de pensar diferente. Es que en este país se instauró un discurso contrainsurgente que convirtió a la oposición en una amenaza y al diferente en un posible enemigo interno al que había que aniquilar.

Ese discurso se instaló en la cultura y la exclusión social se incrustó en la política como un sistema perverso de dominación que ha dejado por fuera del territorio y de la política a miles y miles de compatriotas. Muchos reposan  en los cementerios o en las fosas comunes que son, además del  dolor, una vergüenza.

Algunos  de ellos quisieron participar en movimientos políticos y hacer la paz.  A  unos metros  del Centro de Memoria, en el Cementerio Central yacen tres valiosos hombres, dos que fueron candidatos a la presidencia, Jaime Pardo Leal  de la Unión Patriótica y Carlos Pizarro, del M19, asesinado luego de pactar la paz de los 90s, y Jaime Garzón, un artista que se burló de las pompas del poder.

A pesar de todo seguimos llenos de esperanza. Hoy día de la memoria, no solamente recordamos las víctimas que son siete millones, recordamos el suelo que pisamos.  Somos  de una tierra pródiga, una tierra que es capaz de sostenernos en pié, de alimentarnos y darnos todo lo que tenemos.

Es la  madre tierra, la Pacha Mama que merece ser cuidada y protegida. No podemos permitir que la horaden, que la hieran, que la expropien, que la mutilen.Somos todavía el país del agua y de la selva y no podemos dejar que los ríos pierdan su rumbo, que la ambición desmedida de las transnacionales y la indolencia codiciosa de nuestras élites acabe con este suelo.

Este suelo es nuestra patria. Defender la paz es defender el territorio que está hecho del suelo y de la cultura, porque, como dice Úrsula Iguarán en Cien Años de Soledad, aquí están nuestros muertos.

Como es el día de la memoria de las víctimas, también recordamos que somos una humanidad y hacemos parte del planeta. Somos territorio y  estamos constituidos de memoria y cultura.

Por eso estamos llenos de relatos, llenos de  cantos y de imágenes que son nuestro patrimonio. Las y los artistas  han re significado  la cultura en esta maravillosa Cumbre de Arte y Cultura por la Paz,  y han ofrecido de manera generosa sus cantos y sus relatos.

Hoy, aquí, les hacemos a los artistas un gran reconocimiento. La cultura,  la poesía, el teatro, la danza, la música, el cine no son un adorno, constituyen nuestro modo de sentir y hacen parte de nuestro modo de ser.  Sin las artes la vida sería pobre. Es gracias a los cantos que hemos sacado la fuerza para la resistencia. La poesía nos ha enseñado a convertir el dolor en memoria y en fuerza para para perseverar y celebrar la vida.

Expresamos nuestro reconocimiento al alcalde Gustavo Petro por su apoyo y le reiteramos nuestra solidaridad frente al derecho que le otorgó el pueblo a ser gobierno.

Estamos hablando de una Colombia en el mundo, en el planeta y en el milenio. No estamos en una época de cambios, sino en un cambio de época. Así como la paz de Colombia es también la paz de América Latina, la paz y el bienestar de los países hermanos y vecinos es también nuestra paz.

Llamamos a todos y a todas a bajar las voces de la confrontación con Venezuela. El mundo entero se está movilizando en defensa de la autodeterminación del hermano país. Venezuela merece como todos los países del mundo, respeto. Es un país soberano y su destino lo construyen los propios venezolanos y también los colombianos que viven allá. Son cinco millones de compatriotas que han escogido ese país como propio.

Por eso esta oración se extiende en el tiempo de la memoria y de la geografía, porque somos país, pero somos planeta, somos América Latina y somos Caribe. Y eso quiere decir que somos parte de un continente y tenemos una historia y un futuro compartidos.  Simón Bolívar era de Venezuela y Manuela Sáenz del Ecuador. Somos de un continente, de la patria grande del sur que está emergiendo con una autonomía y una dignidad  inquebrantables. Nuestro norte es el sur,  como lo afirmaba el pintor chileno Roberto Sebastián Matta.

Hoy, nueve de abril, día de la memoria y de la esperanza, esperamos que esta lucha y este andar de los pobres,  de los campesinos,  de la juventud, de los trabajadores, de las mujeres que constituyen la mitad de Colombia y han dado una lucha impresionante por la paz, de la población LGTBI, de los indígenas y afro descendientes y de las y los artistas, sea, por fin, tenida en cuenta. Aquí estamos en el parque Simón Bolívar. No somos una masa, somos colombianos y colombianas de pié y nos asiste el derecho a pensar en un nuevo país para nosotros y nosotras y también para nuestros hijos y nietos. Por eso creemos que más temprano que tarde tendremos que hacer una Asamblea de todos y todas, una Asamblea Nacional Constituyente.

Al presidente Juan Manuel Santos,  le decimos con todo el respeto, pero con firmeza, que tiene que escuchar las voces del pueblo porque la paz es nuestro mayor patrimonio.

Señor presidente: usted tiene un mandato inequívoco impuesto por millones de compatriotas en las urnas.

Le hemos reconocido de muchas maneras su esfuerzo, presidente, pero usted tiene que reconocer el nuestro. Somos otros millones más de personas que nos estamos movilizando por la paz con justicia social, pero tenemos que ser escuchadas, tenidas en cuenta. Todos los colombianos y todas las colombianas de bien, estamos dispuestos a construir esta paz; esta multitud alegre y generosa aquí, hoy, la está construyendo.  Presidente, no se nos puede cerrar la puerta para hacerlo.

En esta guerra los caídos han sido hombres y mujeres del pueblo, soldados pobres y combatientes surgidos del campesinado y de las universidades. Todos colombianos y colombianas. Los desplazados en su mayoría absoluta son gente del pueblo, labriegos, pequeños agricultores y mujeres campesinas.

Usted, presidente, puede pasar a la historia como un hombre que le abrió las puertas a la paz y a la justicia social para que haya democracia. Usted sabe más que nadie que Colombia no puede seguir ostentando el triste lugar de ser uno de los países más desiguales del mundo.

Pero usted le abrió las puertas a la Paz y eso lo reconocemos. Por eso queremos con esta movilización y desde este escenario de la memoria llamar al pueblo para que respalde la paz, para que la construya y la llene de contenido. Escúchenos presidente, nosotros lo hemos escuchado a usted Y buscamos la paz pero ella solo será posible con la justicia social. Es aquí en este pueblo, presidente, donde está el rostro y la llave de  la Paz.

9 de abril de 2015.

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